Green Nudges

La economía del comportamiento aplicada a la toma de decisiones ecológicas y ambientalmente responsables

     José Manuel Ortega

Como bien apunta la Mtra. Chávez en su última publicación, este año que está por concluir ha sido particularmente desafiante y ha requerido de una capacidad de adaptación cada vez mayor. Si bien el foco de atención se ha centrado en el COVID y sus múltiples consecuencias, existen otros temas y eventos no pandémicos que no podemos ni debemos desatender.

El mundo hoy día enfrenta muchos retos como la crisis sanitaria y la recuperación económica. Además, es necesario poner al medio ambiente en un lugar prioritario en  las decisiones gubernamentales, pero también en las decisiones individuales.

Las Ciencias del Comportamiento han demostrado que un “pequeño empujón” (nudge) puede coadyuvar a que se tomen decisiones cotidianas más ecológicas, que representan un impulso enérgico para la acción ambiental de la ciudadanía y de otros agentes de cambio. La Economía del Comportamiento (Behavioral Economics) ha establecido un nuevo y vibrante subcampo en la ciencia económica moderna.

¿Sería justo decir que, hasta hace muy poco, la mayoría de las teorías de la economía ambiental estaban conformadas fielmente por el modelo estándar de elección racional? Si esto es así, las recomendaciones de políticas ambientales se centraban en el esquema básico de comportamiento de los agentes basado en incentivos.

Las desviaciones del modelo estándar de la conducta racional pueden ser particularmente importantes en la toma de decisiones en la esfera del cuidado y protección al medio ambiente. La incertidumbre y la complejidad caracteriza la naturaleza de los temas ambientales (Schubert, 2017). Aunque es cierto que las principales responsables de la contaminación ambiental son las grandes empresas, los individuos también podemos tomar acciones que en conjunto representen un estímulo vigoroso en pro del medio ambiente.

Además, las políticas tradicionales basadas en incentivos a menudo enfrentan problemas de factibilidad y voluntad política. Pero esto podría ser diferente con las herramientas de política innovadoras que han sido diseñadas con un enfoque específico sobre factores conductuales ajenas al modelo tradicional del homo economicus (behavioral environmental policies) (Schubert, 2017).

Un instrumento clave de intervención en esta materia, es el “green nudge” o “empujón verde”, que podría entenderse como un subconjunto de la Behavioral Environmental Economics. Los nudges, de cualquier tipo, son parte de una bien conocida agenda popularizada por los autores de este concepto R. Thaler y C. Sunstein (Thaler & Sunstein, 2008; Thaler, 2015; 2016) e implementada por los gobiernos de varios países alrededor del mundo.

Las decisiones de los individuos de carne y hueso pueden ser influenciadas por sutiles modificaciones a su contexto de decisión, en otras palabras, la forma en que las posibles decisiones son presentadas― choice architecture (Thaler & Sunstein, 2008) ―, a diferencia de los individuos completamente racionales (Econs), a quienes no les afectarían.

Los nudges solo son efectivos en un mundo donde los individuos exhiben muestras de que sus recursos cognitivos son limitados, como racionalidad, atención y fuerza de voluntad, y donde sus preferencias a menudo no están dadas, sino que son construidas socialmente (Schubert, 2017). Más aún, los nudges son cambios intencionados en el marco de decisión de las personas que dirigen su conducta en ciertas direcciones sin cambiar significativamente sus incentivos monetarios o coaccionarlos (Thaler & Sunstein, 2008; Thaler, 2015).

“Empujar” a alguien a tomar cierto camino significa una intervención deliberada a su contexto de decisión, donde su objetivo es alterar la conducta de las personas aprovechando sus sesgos cognitivos o respondiendo ante ellos, sin modificar la estructura de incentivos monetarios (si es que la hay) o el conjunto de opciones en sí mismo, para así desarrollar herramientas sensibles y de bajo costo con una estrecha referencia en cómo los seres humanos realmente piensan y actúan (Schubert, 2017). 

Más aún, los nudges son ampliamente considerados como complementos potenciales a las formas tradicionales de intervención, tales como los incentivos monetarios (en sentido negativo y positivo); por ejemplo, las multas a las personas que se les sorprenda tirando basura en la calle, o los descuentos en el precio a las personas que lleven su propio envase en una cafetería.

La forma más básica de distinguir a los nudges es con respecto al fin que persiguen. El objetivo de los green nudges es promover un comportamiento benigno para el medio ambiente. También alentar a las personas a contribuir voluntariamente, por ejemplo, a la protección ambiental de un bien público.

Recientemente el UN Environment Programme (UNEP) junto con el Behavioural Insights Team publicaron una guía para reducir el impacto ambiental dentro de los centros universitarios que provee tanto evidencias de prácticas sustentables que pueden aplicar estudiantes y directivos, como pautas de implementación y evaluación de estas intervenciones conductuales en diferentes contextos dentro de estos centros.

Por ejemplo, la Universidad de Yale, en Estados Unidos, implementó un nudge con ánimo de fomentar el reciclaje y reducir los desechos en los edificios del campus, que puso a prueba asignando tres grupos de prueba en un periodo de cuatro meses. El primer grupo recibió un extracto mensual con el costo monetario asociado con la cantidad de residuos generados, al segundo grupo se les facilitó el mismo extracto mensual más una serie de consejos para reducir los desechos y los del tercer grupo solo participaron en un concurso de reciclaje. En el período de prueba, los tres grupos generaron menos desechos, pero el reciclaje aumentó en el segundo y tercer grupos.

En la Escuela de Estudios Superiores de Comercio (HEC) de París se instalaron en ciertas zonas contenedores llamativos para colillas de cigarro diferenciándolos con otras zonas de control con contenedores comunes. El nudge consistió en añadir a ciertos contenedores una canasta de baloncesto y una urna de votación en la que los estudiantes podían mostrar su apoyo a una causa divertida depositando una colilla. Para evaluar su iniciativa midieron el número de colillas que se arrojaron al suelo antes y después del nudge y compararon ambas zonas. Concluyeron que en las zonas de la intervención el número de colillas arrojadas al suelo había descendido en más de una tercera parte.

Estos son ejemplos de estudios de caso donde resultan alentadores los green nudges como medida de intervención en contextos universitarios. De tal manera que sería muy interesante aplicar estas herramientas de diseño e implementación en nuestro contexto mexicano y ¿por qué no? en la UNAM.

Aun siendo motivo de cierta controversia, la reflexión que parece más importante es si esta forma de intervención tiene el potencial de fomentar cierta “conducta verde” en pro del medio ambiente, en el sentido que sean efectivas y éticas en nuestro contexto.

 

Referencias

Schubert, C. (2017). Green Nudges: Do they work? Are they ethical? Ecological Economics, Vol. 132, pp. 329-342.

Thaler, R. H. (2015). Misbehaving. The Making of Behavioral Economics. Princeton University Press.

Thaler, R. H. (2016). Behavioral Economics: Past, Present, and Future. American Economic Review, 106(7): 1577-1600.

Thaler, R. H. & Sunstein, C. R. (2008). Nudge. Improving Decisions about Health, Wealth, and Happiness. Yale University Press.

The Little Book of Green Nudges, sep 2020. (URL: https://www.unenvironment.org/resources/publication/little-book-green-nudges )

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